jueves, 13 de septiembre de 2012

LOS ULTIMOS NUKAK MAKÚ - COLUMNA DE LA REVISTA SAN JUAN


................................HISTORIA.........................................
En la Amazonía viven los Nukak-Makú, el último pueblo nómada del que se tiene noticia en Colombia. Su número no supera los 500 individuos y ahora tienen que realizar trabajos como "raspachines" En el corazón de la Amazonía viven los Nukak-Makú, el último pueblo nómada del que se tiene noticia en Colombia. Su número no supera los 500 individuos y ahora, en lugar de caminar por la selva, tienen que realizar trabajos extras como "raspachines" para no ser expulsados de su territorio. Veinticinco años después de su primer contacto con el mundo exterior, las consecuencias del encuentro continúan amenazando su supervivencia. Por Ricardo Abdahllah - Fotografía Juan Pablo Gutiérrez González En medio de las selvas que recorren los ríos Guaviare e Inírida -lo que quiere decir en medio de una tierra donde 3.500 milímetros de lluvia anual alimentan árboles de 30 metros de alto-, un mono churuco (un aua para los protagonistas de esta historia, un lagothrix para quienes buscan el nombre científico) escucha las voces de los que parecen ser algunos de los suyos que lo llaman y empieza a acercarse hacia la fuente de los sonidos. Lo sigue otro y luego otro y así se va formando un grupo que baja despacio por las ramas con esa curiosidad que mata a los gatos y a las personas, y en últimas, a los monos. Lo extraño es que los llamados provengan desde abajo, porque los churucos rara vez bajan al suelo. Cuando el grupo ha comenzado a compactarse, se escucha un silbido y luego decenas de silbidos entre los árboles. En cierta manera los monos saben que han caído en la trampa y comienzan a remontar los troncos aullando, ahora de miedo, algunos tienen mala suerte y caen retorciéndose al suelo luego de ser alcanzados por los dardos. Si el curaré, el "manyi", no los ha matado, será el golpe al caer desde las copas de los árboles. Uno de los nükak se acerca a una mona que ha caído al suelo, varios miquitos bebés siguen pegados a ella. Media docena de monos han sido atados a troncos o metidos dentro de canastos de palma para transportarlos de regreso al claro donde acampa el resto del grupo. Los monos servirán de comida durante tres días. Los bebés serán adoptados, vivirán con ellos y verán a los hombres llegar a veces con pescados y cestos llenos de "waná", milpeso y otras bayas y a veces monos muertos que los niños ayudan a despellejar y luego cocinan junto a sus madres en hogueras sobre el piso. Así será hasta la nueva mudanza. El campamento en el que las mujeres y los niños esperan lo que los hombres han cazado y recogido es la reunión de no más de diez abrigos construidos con hojas de palma que los protegen del lado por el que sopla el viento. Tras él, los nükak cuelgan sus chinchorros en grupos de dos, arriba el del hombre, abajo el de la mujer -tres si hay niños-, junto a una fogata que casi siempre se encuentra encendida. Alrededor de ella se conversa, se preparan las flechas y se aspira el eoro, el polvo que induce visiones. Al cabo de tres meses, cuando haya menos frutas en los árboles y los monos de la zona hayan aprendido que aunque los nükak imiten tan bien el sonido, no hay que confiarse, la "gente de verdad" recogerá sus cerbatanas de dos metros de largo, abandonarán sus refugios y caminarán varios días en la selva antes de volver a establecerse. Lo harán por miles de años sin que nadie sepa que existen. De ese pueblo que vivía en medio de la selva se hablaba entre los colonos desde los años cincuenta, pero el resto del mundo no supo de ellos hasta mediados de los ochenta, cuando algunos evangelistas norteamericanos, a los que siguió la misión religiosa "Asociación Nuevas Tribus de Colombia", comenzaron a hablar con ellos. Los habitantes de Calamar, una población del Guaviare vieron llegar un grupo de niños y mujeres en abril de 1988. No llevaban ropas ni zapatos, se pintaban la cara y afeitaban una parte de su cabeza. El descubrimiento "oficial" se anunció meses después: en la Orinoquia colombiana vivía la última tribu nómada del continente americano. Menos evidente fue que si los nükak habían descubierto el mundo de los kawene, los no-nükak, lo hicieron porque en la selva por la que habían deambulado desde siempre, los primeros colonos habían instalado cercas con espinas que les impedían buscar nuevos terrenos. Los científicos Leslie Wirpsa y Héctor Mondragón estuvieron entre los primeros que se interesaron por el grupo cuya lengua, hasta entonces desconocida e imposible de comprender por otros indígenas de la región, los clasificaron dentro de la familia Makú-puinave. La cifra de unos dos mil habitantes en la época en que el primer grupo llegó a Calamar sigue siendo menos exacta que la de entre 1.000 y 1.300 que, según varios antropólogos que trabajaron en el grupo, estiman como la cantidad de los que murieron en la década siguiente. Si bien el grupo pionero regresó a la selva, luego de ese primer contacto los nükak aprendieron a ponerse pantalones y camisetas con logos de marcas y descubrieron la propiedad privada, el paludismo y la gripa, tres cosas contra las que la medicina tradicional no podía hacer gran cosa y para las que nunca llegaron nuevos remedios. Ya en 1993, la Expedición Humana del grupo de genética de la Universidad Javeriana estimaba que 68% de los miembros del grupo con el que habían podido tener contacto, y en el que nadie tenía más de 25 años porque los demás "ya se habían muerto", tenían síntomas de enfermedades respiratorias probablemente asociadas a la tuberculosis. En los años siguientes investigadores como Dany Mahecha, Carlos Franky y Gabriel Cabrera se acercaron a ellos y observaron cómo, tras la desconfianza inicial, los nükak los aceptaban como parte de su familia. Así se logró describir a una comunidad en la que la idea de "nómada-recolector" es solo la base. Los nükak-makú, por ejemplo, no se desplazan al azar, conocen las rutas y establecen períodos tras los cuales es posible volver a los mismos lugares, tienen relaciones de trueque entre los diferentes grupos que en ocasiones se encuentran para realizar rituales y celebraciones que copiarían las que celebran sus divinidades y los espíritus de sus muertos que conviven con ellos. La convivencia, la chenjat, que pasa por acompañarse y ayudarse siempre en buenos términos, es uno de los conceptos fundadores de todo su orden social. Carlos Franky evoca en la tesis de doctorado, que escribió luego de más de una década de contactos y largos períodos pasados viviendo con los nükak, que manejan un intrincado sistema de mundos paralelos con percepciones cruzadas. Así, una danta que bebe agua entre el barro será vista en su mundo como una persona que toma jugo de milpeso. Una persona que bebe jugo será vista desde otro mundo como una danta con las patas en el barro y la boca en el agua. A partir del año 2000, la reducción de los terrenos en los que podían desplazarse para recoger y cazar, obligó a nuevos éxodos y a cambios en los comportamientos en el interior de la comunidad, quienes se establecieron empezaron a comer lo que les llegaba en donaciones y a comprar alimentos en las cabeceras municipales. Si bien desde mediados de los años noventa, el gobierno creó en Tomachipán una reserva para permitir un asentamiento donde vivirían los primeros emigrados, la zona no tenía las mismas características que su territorio original y una década después, cerca de trescientos, entre ellos todos los del grupo Guayari-muno ("la gente del Guayari), se habían establecido en los alrededores de San José del Guaviare. Mientras tanto, en el Bogotá Fashion de 2003 se presentaba a "Francis Makú", una modelo que se decía descendiente de la etnia y que desapareció de las pasarelas luego de que se revelara que su verdadero nombre era Francy Viviana Buitrago Mendoza y que a pesar de haber vivido en el Guaviare su relación con los nükak, que nunca usan el "Makú" para referirse a ellos mismos, nunca pudo probar su parentesco. Ante la imposibilidad de cazar o cultivar en la ciudad y con la obligación de conseguir dinero, comenzaron a vender como artesanías sus cerbatanas y sus flautas de hueso y demás cosas que habían utilizado desde siempre. Algunos continuaron viajando hacia el interior del país. Sin ninguna posibilidad de saber lo que sucede con quienes abandonan los territorios asignados, lo más posible es que quienes se han ido se aculturen rápidamente y pierdan su lengua en una o dos generaciones. Desesperado por lograr el regreso de su pueblo a la selva, en noviembre de 2006, Mao-Be, uno de los líderes de la comunidad, se suicidó con barbasco, el veneno que los nükak-makú utilizan para la pesca. A quienes habían decidido no desplazarse fuera de las reservas, la llegada de la ganadería, aun en pequeña escala, los dejó sin otra caza que los monos, que se convirtieron en el único alimento que les quedó de su dieta original. Ahora sus campamentos, a pesar de estar a más de doscientos kilómetros de San José, tienden a durar más y con el tiempo a volverse fijos. En ellos hay botas, jeans, recipientes y bolsas de plástico y por aquí y de vez en cuando algunas de esas canecas de acetona que todos los colombianos asocian con el narcotráfico. En ocasiones puede verse a uno de los niños nükak-makú sumergiendo un bastón para mezclar el contenido. El trabajo de los nükak en el procesamiento de coca -que parece aún marginal-, es la nueva etapa del rol al que el pueblo nükak-makú se ha visto obligado desde principios de los años dos mil, cuando como condición para autorizarles a vivir, moverse y cazar en su propio territorio, los narcotraficantes asociados a los grupos guerrilleros que controlan la zona, "los nükak-verdes" los llaman ellos por el uniforme camuflado, les obligan a permitir el cultivo de la coca y a prestar su fuerza como raspachines. Esa fue la razón por la cual el Estado, que a pesar de reivindicar con orgullo el patrimonio genético que representan los nükak, dejó de lado la atención de salud y los programas de protección de su lengua y sus costumbres, volvió a hacer presencia en los territorios nükak-makú, esta vez con lo que los nükak llaman "aviones que pasan por encima botando agua". El "agua" son los herbicidas utilizados por el gobierno colombiano para destruir los cultivos ilícitos que contaminan lo que queda para la recolección y lo poco que han aprendido a cultivar. De ahí el vómito de los niños, que se ha ido volviendo constante. "La enfermedad más grave que sufren, sin embargo, es el olvido general del Estado y el desplazamiento", dice Albeiro Riaño, el médico designado por la ONIC para ocuparse de la comunidad y que desde años ha convivido con ellos. Confinados a una fracción del territorio que habitaron históricamente, obligados a trabajar para los cocaleros, diezmados por las enfermedades y viendo cómo, en palabras de Wembe, uno de ellos, "nuestra selva se ha ido convirtiendo en un potrero", unos cuatrocientos nükak habitan el Guaviare colombiano y solo cien en su territorio ancestral. Son cada vez menos nómadas, pero aún cazan los monos aulladores y aún imitan bien su voz en medio de la selva, donde pudieron vivir tranquilos mientras ningún humano-no-nükak los escuchó. DE: http://www.revistadonjuan.com/interes/los-ultimos-nukak-maku/11341246

Por: Katherine Aguilar Mahecha
Correo: Kath.aguilarm@hotmail.com


 ............................ SITUACIÓN SOCIAL...............................


Dentro del texto de Gustavo Politis “Pueblos indígenas en aislamiento voluntario y contacto inicial en la Amazonía y el Gran Chaco” se muestra un pequeño recuento de la situación que vive los Nukak Makú, una comunicada indígena nómada que ha sido marginada y maltratada por el conflicto armado y las ineficientes respuestas del Estado frente a las consecuencias que atrae toda la violencia. Ésta transformación de los Nukak se deriva de un contacto que tiene la comunidad a partir de la colonización lo cual hizo que los Nukak transformaran su vida hasta el punto de perder una identidad cultural. Como dice Politis (2006) “a mediados de los 90 ya habían familias que estaban viviendo semi-sedentarizadas, allí hicieron grandes campos de cultivo de varias hectáreas, redujeron las actividades de caza y recolección y fueron transformando otros aspectos de su cultura tradicional; en esta ocasión recibían comida de los colonos y eventualmente trabajaban para ellos en tareas agrícolas, generalmente vinculadas a la producción de coca.” (p.152), esto con el tiempo atrajo desequilibrios de salud y nutricionales, además la cultura tradicional se vio afectada desde la adopción de niños de parte de los colonos dando paso a que los niños perdieran la lengua materna y sus costumbres como comunidad Nukak Makú. Los abusos sexuales fueron parte de esa tortuosa realidad que han vivido no solo los Nukak si no las comunidades indígenas, lo cual obliga a que emigre a ciudades huyendo del trato que le brindan estos colonos. Por otro lado, los Nukak hicieron parte de ese imaginario colombiano indígena pues son estos indígenas los más antiguos y los que representan muy bien al indígena selvático, además este imaginario se comercializó en la sociedad hasta el punto de crear una marca de ropa con el nombre “Nukak” y representar a una indígena Nukak Makú en una mujer esbelta y bella, esta aparecía en portadas de revistas con arcos y flechas representando esta comunidad, pero pese a que se tome con tanto esmero a la comunidad indígena nos damos cuenta que esto se queda ahí pues el conflicto armado a hecho que esta comunidad este apunto de extinguirse. 

Por: Katherine Aguilar Mahecha 
Correo: Kath.aguilarm@hotmail.com 



Vida Nukak en el Guaviare: http://www.youtube.com/watch?v=qosZ6vQmJS8

Documental de los Nukak: http://www.youtube.com/watch?v=AO1SgLKmIl8&feature=rellist&playnext=1&list=PL577E81FC1EFA136D

Nukak en vía de extinción: http://www.youtube.com/watch?v=Qs5hQKTlMUU




miércoles, 5 de septiembre de 2012

TEMA GENERAL DEL CONFLICTO ARMADO, ÍNDIGENAS Y ESTADO


HISTORIA

Desde el periodo precolombino nacen comunidades indígenas dentro de nuestro país, Colombia, estos indígenas tenían un lugar específico de vivienda, una cultura, unos rituales y unas creencias que reflejaba una identidad con un sistema económico ejemplar, pero al transcurrir de su desarrollo como comunidad son gravemente afectados por una nueva colonización que atrajo consigo unas problemáticas para todo el contexto social de Colombia, creando desde entonces conflictos de la tierra y del poder haciendo que campesinos se reivindicaran y concretaran grupos armados como las FARC, entre otras; por otro lado en la sociedad urbana también habían conflictos de orden político y eventos importantes como el frente nacional en donde el Gobierno colombiano intento hacer negocios de paz con estos grupos armados, es el caso del gobierno de Belisario Betancourt, pero estos negocios de paz no era lo suficientemente fuertes y es entonces que con la violencia bipartidista, como Domínguez (2007) afirma “se comenzó a configurar el desplazamiento forzoso del cual hoy somos testigos y que fue reconocida legalmente hace tan solo una década. La relación que existe entre el conflicto interno y el territorio, genera desplazamientos forzosos… creando con ello condiciones sociales desfavorables que, en último término, también causan desplazamientos (exclusión y pobreza).” (p.6) es entonces cuando nos damos cuenta que el problema comienza y radica con un conflicto social al cual llamaremos como conflicto armado que genera desplazamiento y consigo pérdida de identidad cultural a grupos indígenas que radica en la pasiva responsabilidad que ha tomado el Estado colombiano frente a estos casos. Además History, Goverment, and Political conditions (2011) dice que los “Gobiernos colombianos han tenido que lidiar con las actividades combinadas terroristas de la guerrilla de izquierda, el ascenso de las fuerzas paramilitares de autodefensa en la década de 1990, y los carteles de la droga. Las guerrillas y los grupos paramilitares también entraron en el tráfico de drogas como una forma de financiar sus operaciones militares” (p.14).

Por: Katherine Aguilar Mahecha
Correo: Kath.aguilarm@hotmail.com



DESPLAZAMIENTO Y CONFLICTO ARMADO

Esta problemática que deriva del conflicto armado y las actividades ilícitas de guerrilleros, paramilitares, y fumigaciones ilícitas ha logrado expandirse cada día más, pues las zonas y las comunidades más afectadas y vulnerables que no tienen las mismas condiciones y los mismos comportamientos que la sociedad urbana, es por esto que la solución del desplazamiento esta en que las comunidades emigren a ciudades haciendo que el crecimiento de desempleo, pobreza e inseguridad sea descontrolado. Es el Estado el responsable de acoger y amparar estas víctimas y por tal razón se han inventado estrategias y leyes como lo es la ley de víctimas de la cual hablaremos más adelante. En conclusión “el conflicto armado se desarrolla en estrecha relación con el narcotráfico, actividad ilícita y altamente rentable en la que los grupos al margen de la ley, encuentran una importante fuente de financiación. Por su parte, una de las estrategias del gobierno para atacar el narcotráfico es la fumigación química de los cultivos ilícitos, lo que ha sido cuestionado por sus implicaciones perversas tanto en los suelos fumigados como en la salud de las personas que los habitan, y que en tal sentido, produce un número importante de desplazados en el país. Sin embargo, el gobierno colombiano no reconoce en las fumigaciones químicas un factor causante de desplazamiento forzoso, a pesar de la estrecha relación de éstas con el conflicto armado que enfrenta el país, y en tal sentido sus víctimas han sido excluidas de la atención gubernamental” (Domínguez, 2006, p.6)

Por: Katherine Aguilar Mahecha
Correo: Kath.aguilarm@hotmail.com



ESTADO SANTOS, SOLUCIONES Y AVANCES

La posición que ha tomado el Estado de Santos frente al conflicto armado se basa en legislar y promocionar la ley de víctimas ayudando a todo aquel que ha sido afectado por la violencia, por otra parte Santos se apega a los medios de comunicación para promocionar la raza y las comunidades indígenas y así sea un tema importante y reconocido en la sociedad, además Argelino Garzón, vicepresidente ha tomado hechos sobre el asunto de que sean respetados lo Derechos Humanos hasta el punto de castigar a los que violen estos Derechos, pero a la hora de la verdad Colombia no necesita soluciones de papel y lápiz y tan superficiales; es por este motivo que mostraremos el caso de Omaira Fernández que aunque fue un caso del 2003, otro gobierno, no deja de ser impactante el poco interés, por no decir que son incapaces, del Gobierno colombio tiene por hacer cumplir sus Derechos Humanos.

Por: Katherine Aguilar Mahecha
Correo: Kath.aguilarm@hotmail.com



DERECHOS HUMANOS Y ESTADO El estado colombiano a implementado dentro sus derechos” la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos del pueblos Indígenas en la Asamblea General, el 13 de septiembre '\ 2007” (Gómez, 2010, p.144) Es el discurso que Colombia a adaptado junto con los derechos de los pueblos indígenas un momento crucial pero para el papel ya que de estos Derechos se cumplen muy mediocremente o ni se cumplen y se pasan por alto eso sí dependiendo el interés del gobierno en los diferentes casos que sobre pasan la realidad y la violación social de las comunidades; por tal razón mostramos el caso de Omaira Fernández  

Por: Katherine Aguilar Mahecha
Correo: Kath.aguilarm@hotmail.com



CASO DE OMAIRA FERNANDÉZ 

Éste es un caso que se produjo en Arauca en una comunidad indígena, conocidos como La Reserva, los cuales fueron víctimas de abusos de lesa humanidad y el más impactante fue el caso de Omaira Fernández una mujer de 16 años embarazada que fue violada y asesinada públicamente en marzo del 2003; pues según Bolletino (2008) “los militares colombianos y las AUC cometieron numerosos actos impensables como parte de un plan sistemático y generalizado de intimidar a las personas que habitan la Reserva. El atentado cometido en la Reserva fue coordinada y bien planificada. El ataque real consistió en tres ataques simultáneos en tres aldeas dentro de la Reserva” (p.503) En este caso según la CPI a Colombia le falta voluntad para investigar y enjuiciar el caso, además de hacer valer sus derechos y por ultimo aclaran que “la existencia de la CPI es llamar la atención y enjuiciar este tipo de atrocidades. Los crímenes de la Reserva debe ser procesado, si no fuera por los ciudadanos de Colombia, sino para la familia de Omaira Fernández” (Bolletino, 2008, p.511)


Por: Katherine Aguilar Mahecha
Correo: Kath.aguilarm@hotmail.com



viernes, 31 de agosto de 2012

NUKAK MAKÚ, GUAVIARE Y ESTADO




Foto elegida de Semana.com



San José del Guaviare, la capital del departamento del Guaviare en Colombia, es un lugar, ubicado entre los ríos Guayabero y Guaviare, que posee una gran variedad de especies vegetales y animales, pues está constituido por selvas húmedas tropicales, bosques y sabanas naturales. 

Lastimosamente, una parte importante de la ciudad, por no decir que toda, se ha visto envuelta por la violencia y los cultivos ilícitos (especialmente coca). Sin embargo, el Estado colombiano, a partir de grandes esfuerzos, ha logrado que su economía no se base en estas actividades ilegales, sino que la agricultura de plátano, yuca, cacao, caña miel y caucho; la pesca, la ganadería y las artesanías constituyen su rama fundamental..  

En 1988, a las selvas del Guaviare llegó un grupo pequeño de indígenas, entre hombres, mujeres y niños, que estaban desnudos pero no es su totalidad, ya que sus genitales los cubrían con tiras vegetales. Ellos eran una parte de los Nukak Makú, quienes habían recorrido aproximadamente 250 km, desde Morichal Viejo hasta Calamar, para huir de un ataque de los colonos (campesinos andinos desplazados por el conflicto y que buscan recuperar la tierra que abandonaron, la selva), que cultivaban coca en las cercanías del río Guaviare. Después llegaron el resto de indígenas del grupo (Salazar Gómez & Vallejo V).

Los Nukak Makú, en la actualidad, se componen de 550 nómadas, cazadores, recolectores, pescadores y plantadores. Ellos habitan en campamentos, se organizan en bandas de más o menos 20 personas que son lideradas por un hombre joven, conocen perfectamente la selva y tienen un alto conocimiento científico, especialmente zoológico y botánico. . Su idioma es el nukak, son monolingües, aunque conocen varias lenguas. Tienen una gran capacidad de adaptación y aprendizaje. Su medio de caza es, principalmente, la cerbatana, que construyen con tallos de palma y a la que le colocan unos dardos con veneno.

Cuando estos indígenas llegaron a Calamar (Guaviare), empezaron a contraer enfermedades y epidemias como gripe, sarampión, parotiditis, malaria, hepatitis y meningitis, las cuales destruyeron una parte significativa de la población Nükák. Para esto, pero solo hasta 1998, el Estado colombiano junto con las secretarías de Salud y Asuntos indígenas el departamento del Guaviare, adelantaron un programa de atención en salud que aumentó poco a poco la población .

"A comienzos de este siglo los Nukak fueron sometidos por las caucherías a condiciones de existencia que entrañaron su paulatina destrucción parcial, se remontaron a las vírgenes selvas del gran Amazonas, y allí mantuvieron intercambios con otros grupos indígenas como los Cubeos, Puinaves, Jupdas, Guahibos y Tucanos, y han permanecido aislados ante la necesidad de esconderse de sus homónimos depredadores" (Salazar Gómez & Vallejo V).

Muchos piensan que la extinción de los Nukak, (antes eran unos 1.500, ahora 550) se debe solamente a toda esa cantidad de enfermedades que padecieron, pero en realidad el declive del grupo se da, además, por el conflicto armado de Colombia. Ellos están en una situación vulnerable. Están en medio del fuego cruzado entre la guerrilla, el ejército, los narcotraficantes y otros actores armados que llegaron a San José del Guaviare en los años 80’s y después se extendieron por todos los municipios de Guaviare. Y como si fuera poco, ahora son desplazados para la explotación de recursos naturales, como minerales y petróleo, de empresas nacionales e internacionales, como Pacific Rubiales, Exxon Mobil, Petrominerales y Petrobras (Semana, 2008).

“En los últimos 20 años la situación de derechos humanos de los indígenas Nukak Makú ha estado relacionada con el contacto frecuente con otras poblaciones, las disputas territoriales entre los grupos armados ilegales, la economía de la coca y la demanda de su mano de obra. Las consecuencias de dichas situaciones los han convertido en blanco frecuente de desplazamientos forzados, que han conducido a su vez a la reducción de su movilidad, la modificación de sus hábitos y prácticas cotidianas, la interrupción de la transmisión de los conocimientos tradicionales, desajustes en las estructuras de la alianza matrimonial y un grave descenso demográfico debido a la transmisión de enfermedades” (Observatorio del Programa Presidencial de DH y DIH, 2009, p. 12). Frente a esto, el Gobierno y otras entidades del Estado, han dado apoyo a la población indígena y han acogido medidas para evitar que su esencia y su cultura desaparezcan.

Desde el 2006, el Estado y el Comité Municipal de Atención a la Población Desplazada, les ha brindado a los Nukak ayuda humanitaria, con la fundación del “Plan de contingencia” que les da salud o atención médica en el albergue, alimentación, asistencia psicosocial por parte del ICBF, seguridad,  protección por parte del Ejercito y acompañamiento de la Defensoría, la Iglesia y Acción Social (Observatorio del Programa Presidencial de DH y DIH, 2009, p. 14).

Otras acciones desarrolladas por el Estado son las reuniones que hacen con el Comité de para tratar la problemática indígena. Un avance importante fue la creación de la Mesa Indígena Municipal de la Alcaldía de San José del Guaviare, en enero del 2008 y para atender a los pueblos indígenas (Observatorio del Programa Presidencial de DH y DIH, 2009, p. 14) .

Con todo esto el Gobierno quiere generar estrategias de atención, que presten servicios móviles, que se desplacen hasta los indígenas o los desplacen a ellos hasta los centros fijos  de servicios. Además, conservar su cultura, sus teorías, prácticas, su organización social y política, su autonomía y su territorio.

Este grupo indígena se ha visto atropellado. Ha sido desplazado de la selva, se su tierra, de su lugar de origen, a ciudades como San José del Guaviare, Bogotá, entre otras, y todo a causa de los enfrentamientos entre grupos al margen de la ley y el Ejército. Han cambiado sus costumbres, algunos ya aprendieron a hablar español, se visten con jeans, camisetas, etc. y comen alimentos característicos de nuestra cultura. A pesar de los esfuerzos del Estado por estimular el retorno de los Nukak en situación de desplazamiento forzado a sus respectivos territorios, estos no han sido posibles (Mahecha & Franky, 2011, p. 8).

Los Nukak se están extinguiendo, no solo por las enfermedades, la mala alimentación y los conflictos armados, sino también por su cambio de cultura, de raíces y por dejar de caminar por las selvas desnudos, tratando de cazar micos con sus cerbatanas para alimentarse, para andar por la calles con zapatos, intentando mezclarse con nuestras costumbres.  

Por: Stephane Alférez.
Correo: s.alferez@hotmail.com

Para más información: 


Mahecha, D., & Franky, C. E. (junio de 2011). LOS NUKAK: EL ÚLTIMO PUEBLO DE TRADICIÓN NÓMADA CONTACTADO OFICIALMENTE EN COLOMBIA. Recuperado el 26 de agosto de 2012, de http://www.iwgia.org/iwgia_files_publications_files/0508_Informe_11.pdf

Observatorio del Programa Presidencial de DH y DIH, U. (2009). Observatorio del Programa Presidencial de DH y DIH. Recuperado el 26 de agosto de 2012, de Diagnóstico de la situación del pueblo indígena Nukak Makú: http://www.derechoshumanos.gov.co/Observatorio/documents/2010/DiagnosticoIndigenas/Diagnostico_NUKAK.pdf

Reichel Dussan, E. (1987). Asentamientos prehispánicos en la Amazonía Colombiana. Colombia Amazónica 129-152, Santafé de Bogotá, Universidad Nacional de Colombia.

Salazar Gómez, O., & Vallejo V, L. G. (s.f.). Biblioteca Virtiual. Biblioteca Luis Ángel Arango. Recuperado el 26 de agosto de 2012, de LOS NUKAK MAKU, VIVIENDA INDIGENA EN COLOMBIA : http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/geografia/geofraf1/nukak.htm

Semana. (2008). Semana. Recuperado el 26 de agosto de 2012, de Las siete plagas: http://www.semana.com/wf_ImprimirArticulo.aspx?IdArt=148784. 

Zambrano Rodriguez, C. V. (1994). El Contacto con los Nukak Del Guaviare. Revista Colombiana de Antropología , 31, 179-193.